En Sevilla se come mucho y bien. La oferta gastronómica de la capital hispalense es tan amplia que resulta inconmensurable, pero se puede tener una muestra recorriendo algunos de los “barrios gastronómicos” de moda.

Triana

No entraremos en el debate de si Triana es Sevilla, porque la una no se entiende sin la otra. Blanca Paloma, en la calle San Jacinto, es uno de los bares más recomendados. Aquí se come cocina de vanguardia con ingredientes tradicionales. Los carabineros están en varios de sus platos, con una carta dominada por “bocados de pescado”. Aunque para pescados la Freiduría Reina Victoria, en Rodrigo de Triana. Es casi tan espectacular ver cómo se mueven los camareros y cocineros como el punto perfecto que le dan a la fritura.

Antes de poner rumbo a Sevilla nos paramos en el restaurante Abades Triana. No tiene nada que ver con sus “hermanos de carretera”. Al mando de la cocina está Elías del Toro, con un equipo de cocineros especialistas en sorprender con cada bocado. Una carta a la altura de sus vistas, las mejores de toda Sevilla.

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El Arenal

Con la vista puesta en la Torre del Oro pasamos junto a La Maestranza. Nuestra próxima parada es La Bulla, en la calle Dos de Mayo. Nada más entrar nos saludan los cocineros. En la mesa, con una silla de cada casa, nos sirven una cocina tradicional “reinterpretada”. Necesariamente hay que pedir postre. El tapeo por excelencia está en el Bar Arenal. Su dueño lleva abriendo diariamente desde que abandonó el oficio de alguacil de la Plaza de Toros. Hay que ir temprano, porque su éxito se traduce en decenas de personas, tanto a mediodía como de noche. La alternativa bien puede ser Cinco Jotas, al inicio de la calle Castelar. Ni que decir tiene que el jamón es el indiscutible protagonista. Y ¡qué jamones!

Alameda de Hércules

Suerte que el ayuntamiento recuperó esta zona deprimida de la ciudad. Hoy es uno de los mejores lugares para tapear en Sevilla. En la calle Santa Clara hay que entrar en La Lumbrera. Es fácil, 17 tapas a cual más apetecible. La fusión la pone Nikkei Bar. ¿Imaginas un cocinero japonés haciendo comida peruana? Pues algo parecido, pero con un resultado espectacular. Y si prefieres algo más tradicional pero igualmente bueno: Dúo Tapas.